"Si no hablan de ti, no eres nadie."
- Blair Waldorf

7/4/12

WTM

Llegamos a Meknés despues de un imprevisto en el camino. Una rueda se nos pinchó en medio de la carretera, pero supieron como arreglarlo en poco tiempo. Una vez instalados en el hotel cenamos y nos acostamos (o al menos eso es lo que acordamos con los profesores que haríamos) para descansar. Al día siguiente visitaríamos la gran ciudad de Fes, una de las cuatro ciudades imperiales.
22 de Marzo
Después de un delicioso desayuno de croissants y pasteles, marchamos hacia Fes. El trayecto era largo, pero nos entreteníamos mirando por la ventana a las personas.
Llegamos a la medina de Fes tras dos largas horas de camino, y nos recibió un guía llamado Mohamed. Mientras él nos iba guiando por la ciudad, nosotros hacíamos un montón de fotos. Ahí fue cuando me dí cuenta de como miran los hombres de allí a las mujeres extranjeras. No paran de mirarte y decirte <<ojos bonitos, ojos bonitos>>. Normal, pues la mayoría de mujeres de allí no enseñan ni los tobillos. Aunque, a decir verdad, había jovenes que vestían normal, con sus vaqueros y sus camisetas de manga corta. Pero muy pocas. A la hora de comer, tras haber visitado la tipica farmacia marroquí y los curtidores de cuero, nos dan a cada uno dos grandes trozos de pan. Es redondo y tierno, y huele de maravilla. Cogemos el bus y vamos hacia lo alto de la ciudad, hasta un castillo, para comernoslo en sus alrededores.
Después de comer estabamos haciéndonos fotos mis amigas y yo, cuando un chiquillo de apenas diez años se  acercó a nosotras a pedirnos agua y le dí mi botella. Le expliqué como pude que la necesitaba de vuelta para rellenarla y pareció que me entendió a la perfección. Cuando se la terminó me la devolvió con una amable sonrisa y me dijo: shukrá. Le sonreí y me dirigí al autobús.
Tras el largo día en Fes, nos dirijimos a Volubilis, unas ruinas cerca de Meknés. 

Welcome to Morocco

Cuando nos bajamos del ferri el pasado 21 de marzo del 2012, no sabíamos los que nos esperaba.
 Todos estábamos cansados del trayecto, pero aún nos quedaban unas horas de recorrido hasta Meknés, nuestro primer destino. Nuestra primera parada con el autobús en el nuevo país fue en un área de servicio. Cuando estábamos en ésta, se nos acercó un perro sin pelo, desganado, y con aspecto de tener muchísima hambre. Recuerdo que le dimos lo que no queríamos de nuestra comida, pero a distancia, pues el aspecto que tenía no era de fiar. Estaba hablando con alguien y le expliqué el suceso, recuerdo que le dije:
- Ha sido súper fuerte, el perro no tenia nada de pelo! Tenía como unas escamas infectadas y todo...
Me sentía triste por aquel pobre perro, cuando Paco, uno de los conductores que nos acompañaban en aquella excursión me dijo:
- No va a ser el único impacto que te lleves en este viaje eh.
Era cierto, aunque no sabía con certeza lo que me esperaba en este lugar, me lo podía imaginar por como nos lo contaban en las noticias y libros. Me imaginaba muchísima pobreza, a la gente muy triste, sin ganas de nada, con niños a cuestas en las espaldas y algunos montados en burros. Lo que yo no sabía es que me llevaría una impresión totalmente diferente de Marruecos.